miércoles, 15 de septiembre de 2010

EL MUSCLE CAR


En el tiempo que llevo fantaseando con el garaje de mis sueños, todavía no había entrado un coche americano. No es casualidad, ya que los gustos sobre automóviles son muy distintos a cada lado del Atlántico y a mí, como europeo, me tira más lo de casa. Por otra parte, no se puede entender la historia sobre ruedas sin la presencia de los americanos. Ellos inventaron realmente este tinglado, lo generalizaron y han construído más coches que nadie. Después, cada contintente ha adaptado sus necesidades y se han ido separando las tendencias de unos y otros, dejando ambos verdaderas maravillas en el olimpo motorizado de la humanidad.
Los coches estadounidenses se han caracterizado siempre por su enorme tamaño, en todos los aspectos: por dentro y por fuera. Mientras en Europa nuestros padres y abuelos andaban en Seat 600, Minis, Renault 4, etc., los de allá se movían en tanques de casi 5 metros, con motores de 8 cilindros, cromados y cajas automáticas. El precio del carburante era la principal razón de semejante diferencia, además de la clásica oferta - demanda condicionada por volúmenes y costes de producción. Todo sigue más o menos igual a día de hoy. El combustible cuesta mucho menos allí que aquí (aunque la diferencia ya no es tanta y le están empezando a ver las orejas al lobo) , siguen teniendo mentalidad de coche "gordo" tipo pick-up de gran cilidrada, y el segundo coche suele ser una berlina familiar en vez de un VW Polo, por ejemplo. No obstante, las restricciones contaminantes, la bajada del poder adquisitivo y la globalización en general está haciendo que se reduzcan las distancias en todos los aspectos, aunque nunca dejará de haberlas.
A finales de los 60 y principios de 70, nacieron los MUSCLE CARS. Vehículos deportivos, la gran mayoría de 8 cilindros en V y con potencias que normalmente superaban los 300 CV. Existían versiones homologadas para la competición y la gran mayoría de las marcas norteamericanas tenía el suyo; el Pontiac GTO, Plymouth Cuda, Shelby Cobra, Chevrolet Chevelle o mi protagonista, el DODGE CHALLENGER, atronaban al vecindario con sus rugidos imponentes, y debía dar gusto verlos correr por las carreteras camino de Long Beach. No eran baratos y sus propietarios debían afrontar una buena factura, pero nada comparable a lo que valía un Ferrari o Lamborghini de similar potencial, aunque tampoco el rendimiento era igual.
Si he elegido el Dodge Challenger, es simplemente porque me parece el más bonito de todos los de aquella época, aunque es cierto que no le haría ascos a ninguno ya que todos presentaban una línea muy similar muy marcadamente deportiva y muy muy americana.

P.D. El anuncio, impagable. Esforcémonos en situarlo en el contexto adecuado. No me quiero imaginar si cayera hoy en día en manos de la Aído o sus secuaces.

4 comentarios:

alcorze dijo...

jejeje, no me quiero ni imaginar lo que diría ahora la señá ministra ;)

El coche me gusta ya que a mí sí que me van los vehículos grandes y este es bien chulo y encima del 70, mi año.

Tani dijo...

Lindo carro, muy potente y todo un sueño.
La publicidad tambien es muy buena, seguramente muchos conservadores pondrían el grito en el cielo y una que otra feminista diría que nos tratan como objetos sexuales ;)

Un beso, amigo, gracias por el cariño y apoyo. Hoy estuve más animada y no quise dejar de pasar a saludarte

Un beso

Angelillo dijo...

Hoy sería imposible, vivimos en el mundo de lo políticamente correcto... Pero si fuese al revés, con un hombre semidesnudo, entonces sí, eso es correcto, aceptable, y si se le humilla, además es un ejemplo.

Una pregunta: en las series y películas de EEUU siempre dicen "es un Pontiac del 67" o "es un Chevrolet de 78". ¿Tanto les duran los motores? Mi coche es del 89 y está que se cae.

Mr. Le Mans dijo...

Angelillo: Los coches duran lo mismo que aquí (o menos). Ellos utilizan esa manera para identificarlos. Si hablan de un Oldsmobile de 89 seguro que la peli es del noventa y tantos o es que ya se refieren a un clásico. Sí que es cierto que existe una cultura más arraigada por proteger sus coches clásicos, y siempre han tenido leyes muy permisivas para realizarles modificaciones, pudiendo adaptar progresivamente piezas de coches más modernos sobre chásis y carrocerías antiguas.