jueves, 26 de agosto de 2010

¡VÁMONOS!


Si hubiera un cataclismo automovilístico y, por el arte de magia que fuera, yo tuviese la responsabilidad de salvar 10 marcas de coches de la extinción, una de ellas sería sin duda ALFA ROMEO. Tradición, historia, deportividad, un innegable estilo y belleza serían los motivos fundamentales para tan dificilísima decisión (teniendo en cuenta la lista de los que quedarían fuera). Diseños que han marcado la pauta, logros deportivos imborrables (Alfa Romeo fue el primer campeón de la F1 actual) y sensaciones al volante que te evidencian que conduces algo especial, distinto, que te destaca de los demás.
Capítulo aparte sería hablar de la tan comentada "fragilidad" y falta de fiabilidad de las criaturas italianas, con más de leyenda negra que de realidad, pero hemos de entender que un coche no es una mera máquina para trasladarse del punto A al punto B para alquien que lleva gasolina por las venas. Para ese cometido hay infinidad de propuestas de otros fabricantes, carentes de toda pasión y espíritu pero eficaces en su función. Yo quiero soñar, disfrutar, sentir, divertirme, convertir el viaje en un aliciente, distinguirme y vivir la pasión del automóvil.
Elijo para la ocasión este precioso 2000 GTV construído entre 1971 y 1976 y claro símbolo del típico coupé italiano. Presencia impecable y capacidad rutera que aún hoy haría sonrojar a algún deportivo con pretensiones. Heredero de la saga iniciada en 1963 con el Giulia Sprint, nos brinda un motor de 2 litros con 130 cv adiestrados para que esta maravilla nos haga desear iniciar otro viaje aún a pesar de haber llegado a nuestro destino.

2 comentarios:

alcorze dijo...

Bonita máquina, digna de ser salvada ;)

Tani dijo...

Que se salve, pues, es un auto tremendo de todoa todo!
Tenemos poco dinero, no mal gusto, eh? jejeje.
Beso amigo