jueves, 27 de noviembre de 2008

EL BRICOMANÍACO DOMÉSTICO


Entiendo que la censura no es apropiada, no obstante creo que en algún caso puntual se puede justificar. Si se implantara de nuevo y yo tuviera el poder de ejecutarla, sin duda mi brazo caería con toda su contundencia sobre BRICOMANÍA.


Yo soy un cero a la izquierda y un zarpas a la hora de hacer chapuzas. Para mí colocar una escarpia es un arduo ejercicio de precisión... y lo reconozco. Pero no pasa así con una buena parte de mortales, que creen que montarse un armario empotrado "fácil y sencillamente" está a su alcance. A mí ni se me ocurriría liarme a emplear sierras de calar para montar un miserable zapatero dadas mis nulas aptitudes, con lo cual, los efectos devastadores de Bricomanía no ejercen influencia en mi. No así ocurre con el resto de personal al que me refiero que, influenciados por la aparente facilidad de esas aventuras, se dirigen a su "centro habitual de bricolaje" y arramblan con todo tipo de herramienta, sierras y taladros, maderos, perfiles, sargentas y demás utillaje profesional para emprender la construcción de un aparador rústico para el salón. Luego, para desgracia del nota en cuestión, se encuentra que el espacio con que cuenta en su casa nada tiene que ver con la "pedazo carpintería" por la que el barbudo de la tele campa a sus anchas y se tiene que apañar en la habitación del crío, previo desalojo. Tras comprobar que las medidas de los maderos no son las correctas, pringar la habitación de serrín, dos dedos amoratados por sendos martillazos (con la ingente cantidad de juramentos en hebreo que ello conlleva), y otro salvado de un corte de la radial por los pelos, el bricomaníaco doméstico manda todo a tomar por donde la espalda pierde su nombre asumiendo su deshonrosa derrota y posterior depresión provocada por doña bricomaníaca doméstica, que no dejará de recordársela, recriminando su rendición una y otra vez durante semanas.


Como decía al principio, problemente mi medida no sería muy popular, pero seguro que el Ministerio de Sanidad me lo agradecería, así como la Santa Madre Iglesia....

4 comentarios:

Conde de Montecristo dijo...

Yo tampoco soporto al tipo este que hace creer a los ilusos que, con los materiales y herramientas adecuados, cualquiera puede construir el Vaticano en un par de horas.

Eavesdropper dijo...

Señor Le Mans, apoyo enérgicamente tu propuesta de prohibir la emisión de este programa que lo único que ha conseguido ha sido provocar contusiones y heridas innecesarias a los incautos manitas que se disponen a fabricar el guardarropa de marras.

estresato dijo...

Desde luego, estos programas hacen mucho daño, yo pediría la vuelta del padre Mundina, eso sí que era un programa entretenido, con consejos al alcance de todos.....

Y un aviso a navegantes, para los que, aun a pesar de resistirse al influjo del 'miraquefacilesesto' y caigan en las redes del IK sueco.... Que les ampare la suerte, y no les pase como a mí, que me dieron una pieza del sofa cama con los agujeros para atornillar descuadrados.... (tuve que utilizar taladro, un gran desconocido para mí hasta entonces...).... grrrrrr

Mr. Le Mans dijo...

Veo que no me quedo solo en mi campaña anti-bricomanía. Tremendamente útil el aviso de Estresato respecto a los suecos.