viernes, 10 de octubre de 2008

MENTIRAS NO MUY ARRIESGADAS


Mi suegra dijo una vez una frase espectacular: "Para mentir hay que tener muy buena memoria". Tiene más razón que un santo. No me quiero imaginar a alguien que viva en una constante mentira las piruetas mentales a las que se tiene que someter para no quedar en evidencia. Pero mucho antes de oir esa frase, ya tenía muy claro que eso de mentir no solía ser bueno, salvo en algun caso.....


Año 1993, Cáceres, mis primeros días de recluta en la mili. Como a todo buen pringao recién llegado, me tocó cocina. Todo el puto día en una cochambrosa cocina que preparaba comida para los casi 3000 tíos que allí estábamos, con su consiguiente limpieza posterior ( y la progresiva desgana de comer, tras ver lo que allí se cocía). Llevaba dos escaqueadas guapas a lo largo del día. La primera por la mañana cuando me mandaron cargar unas cajas que me hubieran deshecho la espalda y la segunda por la tarde, cuando me proponían meterme -literalmente!- a un cubo de basura lleno de restos de comida a separar cartón. Mr. Le Mans 2 - Sargento de cocina 0 . Parecía que el día estaba echado, pero aún me quedaba la prueba definitiva cuando me ordenaron fregar, con otros tres pringaos más, tooooooodo el comedor. De cagarse! Para garantizar el cumplimiento de la orden pusieron a tres veteranos a vigilarnos, y eso ya era harina de otro costal. No quedaba otra que , mocho en mano, comenzar el fregote a gran escala. En éstas que los tres veteranos, cumpliendo su misión de no hacer otra cosa más que observarnos y no hacer nada, se lían a hablar de coches. Una conversación típica de chavalillos de 18 basada en sus sueños motorizados. Mi reacción fue como la de Tim Robbins en "Cadena perpétua" en la escena donde arreglando el tejado con asfalto, se acerca al policía - jugándose la vida- para proponerle ayuda con sus impuestos. En un momento donde los chicos hablaban de rallys, me acerqué a ellos y se me ocurrió soltarles que yo era copiloto y que participaba en el Cto. de España. Toma ya! Doble o nada. Gracias a aquella bola, me escaqueé del fregote y, algo completamente inusual, hasta fui invitado a tabaco! (un veterano dando tabaco a un recluta... uf!!!). Me hicieron un huequecito entre ellos y yo allí contándoles cómo le cantaba notas a mi piloto un día de niebla, y cómo corríamos en los tramos enlace para cumplir con los horarios. El riesgo estaba minimizado. Era muy poco probable que cualquiera de aquellos chicos me hubiera podido descubrir mi mentirijilla así que, hasta el fondo!


Aquel día conseguí, gracias a una mentira no muy arriesgada, algo que en aquel submundo era importante; aunque para mi, el objetivo era librarme de aquel trabajo. Dados los positivos resultados, no fue la última vez que utilicé esa táctica en mis 9 meses en el ejército.

2 comentarios:

Conde de Montecristo dijo...

Felicidades por tu blog a ti también, recluta-piloto. Un saludo

PATY dijo...

TONTIN COMO QUE CUALQUIERA SE HACE "SEPARABLE" DE SEMEJANTE AMIGA...