miércoles, 16 de julio de 2008

LA SOLUCIÓN


Por fín la DGT ha dado en el clavo. A partir de ahora el motero que se dé una hostia va a ser por su falta de fe y por no seguir los sabios consejos de Pere Navarro y sus secuaces. Resulta que, ante la imposibilidad de reducir los accidentes de moto por la vía humana, se va a recurrir a la vía divina.


No os perdáis el siguiente artículo:





Como podéis deducir, si cualquiera de los que habitualmente conducimos moto nos decidimos a tirar a la basura nuestro casco habitual y nos hacemos con este otro, tocado por los hados de la divinidad budista, reduciremos considerablemente nuestros riesgos. Qué más da que los guardarraíles sigan siendo asesinos, que las peripecias de los conductores torpes sean un constante peligro para los frágiles motoristas, o que las imprudencias de los cuatro locos (que los hay) aumenten de forma alarmante las cifras de siniestralidad. Nada de nada! Todo se ha terminado! Ahí queda la solución, y si alguno no está conforme que se atenga a las consecuencias.

1 comentario:

Cassiopeia dijo...

Curiosa noticia, sí señor! Bueno, tal vez si te matas con este casco puesto, en vez de irte al cielo o al infierno te reencarnes, con suerte, en un nuevo accionista de esta empresa que los comercializa y te acabes forrando a costa de los que compran la fe.

Saludos!!