miércoles, 11 de junio de 2008

... Y LA TERCERA

En mis dos entradas anteriores he tenido como protagonistas a los murcianos. En la primera de ellas el tono era jocoso. En la segunda, agresivo. Pues bien, allá va la tercera y última entrega de esta particular trilogía, esta vez en tono aclaratorio.

Nada nos distingue a murcianos y aragoneses. Absolutamente nada. Todos vivimos en el mismo país, todos nos tenemos que levantar todos los días para trabajar, todos buscamos lo mejor para nuestros seres queridos y nuestro día a día consiste en la búsqueda de la felicidad. Igual que un irakí, un belga o un ruso. Todo esto se echa a perder en el momento que el tuercebotas de turno que manda ( o sea, el político), aglutina para sí el nombre del colectivo, pasándose por el forro todo aquello que representa o ha representado para los demás a lo largo de la historia. Lo hizo Hitler con los alemanes, Carod Rovira con los catalanes, lo hacen los "valientes" de la pistola en Euskadi y ahora, los peperos en Murcia personalizados en Valcárcel. Todo consiste en una calculada campaña de demagogia para que toda una población, con unos sentimientos y una identificación más que consolidada, se una para justificar las fechorías del "líder", en busca de un futuro mejor y de aniquilar al enemigo que nos los dificulta esa búsqueda. A nosotros, de nuevo, nos ha tocado el papel de enemigos (para variar). Han venido a buscarnos y lo han hecho en nombre de la "justicia", de la "solidaridad" y (aquí está el quid de la cuestión) en nombre del pueblo murciano y valenciano. Lo siguiente ha sido que dicho pueblo murciano ha asumido ese papel, se ha enemistado voluntariamente con el aragonés y nosotros nos defendemos. Esto hace diez años no existía. Antes de que Aznar y cía perpetraran el trasvase los murcianos no veían en Aragón la causa de sus problemas hídricos. Esto me consta de primerísima mano. Ahora analizad la situación y pregunta por el asunto allí...

Para terminar, también es necesario reconocer que aquí también habrá algún cenutrio que la cague cuando hable del tema. Es normal. Pero la diferencia es que para nosotros joderles la vida a los murcianos no es nuestra prioridad y son casos excepcionales. Vuelvo a repetir, son ellos los que, desde hace 8 años, nos han puesto en su particular punto de mira. Es más, desde mi punto de vista tienen mi máxima solidaridad, ya que están sometidos a un engaño equiparable a cualquiera de los que he citado anteriormente y viviendo en una constante mentira que, únicamente, remitirá cuando los Valcárceles, Camps y demás malolientes infraseres de sus séquitos desaparezcan.

No hay comentarios: